martes, 21 de abril de 2009

Album Sechs

Album Sechs

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domingo, 1 de marzo de 2009

Ojos de gasolina



Bajo a echar gasolina.

Hace frío y la pistola metálica pesa helada en mi mano. Liquidado eso, voy a pagar a la caja y hago cola tras otro bulto humano. Puedes pasar por esta caja, dice entonces una chica saliendo de algún sitio indeterminado tras el mostrador. El número cuatro, y le alargo la tarjeta de forma mecánica e indolente. La gira entre sus manos menudas para colocarla como corresponde antes de deslizarla por el lector. Mientras los datos arrancan en su vertiginoso descenso por el hilo de cobre, inesperadamente: ¿Colecciona usted puntos? La pequeña e inconveniente sorpresa me sacude de donde quiera que estuviera. Tch, no, no colecciono. Y la miro a los ojos mientras lo digo; en parte porque he abandonado demasiado rápido mi anterior refugio mental y ahora necesito algo a lo que asirme; en parte por una autoimpuesta voluntad de ser un ápice más humano que los ochenta kilos de carne deambulante que suelo ser. Y, coincidente en el tiempo, aunque me es imposible reproducirlo en este pobre y secuencial relato, salen las cuatro humildes palabras de mi boca y me maravillo. Me maravillo al encontrarme paseando por unos inmensos y joviales ojos de refrescante azul. Mi rostro, supongo, se contrae unos micrómetros involuntarios del gusto. Y esta información, la contracción, parte de mi cara como una bola de fuego catapultada de uno a otro lado del atónito mostrador. Sus ojos, aunque sin ella advertirlo en su consciencia, son golpeados entonces por ese nuevo matiz de mi expresión. Y ellos responden también con alborozo, con atómicas arrugas de alegría que equivalen a una amplia sonrisa que ella aún no hubiera pensado. La información vuelve ahora hollando el aire como una carga de caballería y, en el mismo instante en que esta inmensa ola rompe contra mí, se d..e...t....i....e.....n....e e...l t....i.....e......m......p.......o. .. .. . .... . .. .. .. .. . ...
Sólo por unas millonésimas de segundo, claro, nada obvio ni grosero, sólo la sensación de un minúsculo cambio en la velocidad de la muerte, el presentimiento de otros planetas habitados, la visión fugaz de un desierto. Y ya existe una mano estirada -no tendida- frente a mí, alargándome una inútil y plástica tarjeta de crédito. Muchas gracias y salgo invadido y azorado del local, a trompicones conmigo mismo.


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domingo, 1 de febrero de 2009

Album Fuenf

Album_Fuenf
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sábado, 17 de enero de 2009

Album Vier

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miércoles, 7 de enero de 2009

Album Drei

Album_Drei
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viernes, 26 de diciembre de 2008

Binary Language



Lo binario del lenguaje en cuanto a las voliciones. Parejo a nuestro binario entendimiento. Saltamos, en lo tocante a la voluntad, de uno a otro extremo del alma: del triunfante Sí al fracasado No, sin saber detenernos en ninguno de los estados intermedios. Así, si nos preguntan si queremos o no, esperarán una respuesta en todo o nada. Sin embargo, el alma es un continuo capaz de albergar todos los grises. Se puede Sí(querer), se puede No(querer), y se puede también No(No querer), configurando esta última opción una miríada de estados que comúnmente obviamos. Y es notoria la pobreza expresiva en que incurrimos (y, en consecuencia, la pobreza intelectiva). No es algo para lo que sean apropiados los adverbios de modo o cantidad, pues ellos nos trasladarían en un eje vertical, perpendicular a la línea tendida entre el Sí y el No. Para erguirnos en este arrabal de grises, en esta gradación de voluntades, nos quedan sólo disponibles las metáforas.


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martes, 9 de diciembre de 2008

Accesos

PRESENTIMIENTO
Presiento el día de mi muerte: leo a Pessoa como quien lee el prospecto de un medicamento para la tos.
Presiento mi nacer: tras la acetilcisteína restallan hordas sarracenas y trompetas, y dos bocas de mujeres besándose.

SUICIDIO
Hoy vi a un suicida medir lo alto de su balcón con el impulso de su propio cuerpecito.

CAFÉ DE ARTISTAS
El café quedó como ansioso, como inacabado. Sus mesas rezumaban lascivas arqueando sus lomos tensos y sedosos. Las sillas se ofrecían impúdicas y violentas. Todo por el sexo voraz e infinito de la gloria, por haber sido un burdel donde se prostituyen los grandes escritores. No fue. Queda un platillo metálico con la cuenta encorvada y la sombra animal de dos monedas.

EQUILIBRIO
No estoy en equilibrio inestable. Soy un desequilibrio estable.

CREDO
Y las iglesias sentadas a las orillas de las avenidas; jugando a pescar muñecos de trapo con anzuelos de madera.

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